Cada proyecto es un reflejo de mi búsqueda interior:
un espacio donde el arte, la emoción y el diseño se encuentran para contar historias que transforman.
Oniria Brand



Styling: Julieth Giraldo Modelos:Valentina Builes, Valentina Sanchez, y Julieth Giraldo Fotografía: Camilo Garcia:

Oniria es una marca de moda femenina inspirada en el universo de los sueños, donde la delicadeza, la sensualidad y el movimiento convergen para crear piezas que evocan una belleza etérea y sofisticada. Su propuesta se desarrolla a partir de una interpretación contemporánea de las categorías Evening Wear y Resort Wear, fusionando la elegancia de la moda de ocasión con la ligereza y naturalidad propias de los destinos vacacionales.
La identidad de la marca se construye alrededor de una feminidad auténtica y expresiva, en la que cada prenda resalta la silueta femenina mediante líneas estilizadas, materiales fluidos y detalles artesanales que aportan profundidad y riqueza visual. Bordados, encajes, pedrería, piedras naturales y diversas intervenciones textiles se integran de manera armónica para transformar cada diseño en una pieza con carácter y personalidad.
Inspirada en formas orgánicas y en la atmósfera onírica de la naturaleza, Oniria propone prendas que privilegian el movimiento, la textura y la caída de los materiales, creando una experiencia visual y sensorial donde el cuerpo y el textil dialogan con fluidez. Más que vestir, la marca busca transmitir emociones, invitando a cada mujer a habitar un universo de elegancia, libertad y sofisticación.

Styling: Juana Bustamante y Julieth Giraldo Modelos: Valentina Builes Valentina Sanchez Camila Roldan Nicol GIraldo Mariangel Pineda Fotografía: Maria Clara Molina

Styling: Juana Bustamante y Julieth Giraldo Modelos: Valentina Builes Valentina Sanchez Camila Roldan Nicol GIraldo Mariangel Pineda Fotografía: Maria Clara Molina

Styling: Juana Bustamante y Julieth Giraldo Modelos: Valentina Builes Valentina Sanchez Camila Roldan Nicol GIraldo Mariangel Pineda Fotografía: Maria Clara Molina

Styling: Juana Bustamante y Julieth Giraldo Modelos: Valentina Builes Valentina Sanchez Camila Roldan Nicol GIraldo Mariangel Pineda Fotografía: Maria Clara Molina
Tayra
Este proyecto no lo concebí como una prenda más, sino como una búsqueda personal. Quería que hablara de lo interno y que encontrara en el diseño un medio para expresar aquello que a veces no tiene palabras. La naturaleza fue mi inspiración, no desde lo literal, sino desde lo simbólico: la calma, los ciclos, la fuerza y la fragilidad que conviven en ella. Durante el proceso entendí que no se trataba de controlar cada detalle, sino de permitirme fluir. Al dejar de lado el perfeccionismo, descubrí que lo más valioso era crear desde lo que sentía, lo que le dio autenticidad al proyecto y me permitió conectar más con él. El resultado final no lo mido solo por la prenda, sino por lo que logró transmitir. Escuchar a otros decir que les generaba sensaciones me hizo comprender que el verdadero propósito estaba cumplido. Ese impacto emocional fue más importante que cualquier acabado o técnica, y me reafirmó que el diseño no siempre se trata de vestir un cuerpo. También puede ser un puente entre lo interno y lo externo, entre lo personal y lo colectivo. Al final, lo esencial fue descubrir que lo más poderoso del diseño nace desde adentro y tiene sentido cuando logra tocar a los demás.
Kyklos
Kyklos me enseñó que el diseño puede ser una herramienta para sanar, resignificar e imaginar futuros más amables. y Este proyecto no lo concebí como una prenda más, sino como una búsqueda personal. Quería que hablara de lo interno y que encontrara en el diseño un medio para expresar aquello que a veces no tiene palabras. La naturaleza fue mi inspiración, no desde lo literal, sino desde lo simbólico: la calma, los ciclos, la fuerza y la fragilidad que conviven en ella. Durante el proceso entendí que no se trataba de controlar cada detalle, sino de permitirme fluir. Al dejar de lado el perfeccionismo, descubrí que lo más valioso era crear desde lo que sentía, lo que le dio autenticidad al proyecto y me permitió conectar más con él. El resultado final no lo mido solo por la prenda, sino por lo que logró transmitir. Escuchar a otros decir que les generaba sensaciones me hizo comprender que el verdadero propósito estaba cumplido. Ese impacto emocional fue más importante que cualquier acabado o técnica, y me reafirmó que el diseño no siempre se trata de vestir un cuerpo. También puede ser un puente entre lo interno y lo externo, entre lo personal y lo colectivo. Al final, lo esencial fue descubrir que lo más poderoso del diseño nace desde adentro y tiene sentido cuando logra tocar a los demás.

Styling: Juana Bustamante, Sara Villa, Julieth Giraldo Modelos: Sofia Londoño, Valentina Sanchez, y Julieth Giraldo Fotografía: Camilo Garcia:

Styling: Juana Bustamante, Sara Villa, Julieth Giraldo Modelos: Sofia Londoño, Valentina Sanchez, y Julieth Giraldo Fotografía: Camilo Garcia:

Styling: Juana Bustamante, Sara Villa, Julieth Giraldo Modelos: Sofia Londoño, Valentina Sanchez, y Julieth Giraldo Fotografía: Camilo Garcia:

Styling: Juana Bustamante, Sara Villa, Julieth Giraldo Modelos: Sofia Londoño, Valentina Sanchez, y Julieth Giraldo Fotografía: Camilo Garcia:

Styling: Sara Villa y Julieth Giraldo Modelos: Tomas Londoño, Emanuel Gaviria, y David Villa Fotografía: Camilo Garcia

Styling: Sara Villa y Julieth Giraldo Modelos: Tomas Londoño, Emanuel Gaviria, y David Villa Fotografía: Camilo Garcia

Styling: Sara Villa y Julieth Giraldo Modelos: Tomas Londoño, Emanuel Gaviria, y David Villa Fotografía: Camilo Garcia

Styling: Sara Villa y Julieth Giraldo Modelos: Tomas Londoño, Emanuel Gaviria, y David Villa Fotografía: Camilo Garcia
Wheel Drive
Este proyecto no lo concebí como una prenda más, sino como una búsqueda personal. Quería que hablara de lo interno y que encontrara en el diseño un medio para expresar aquello que a veces no tiene palabras. La naturaleza fue mi inspiración, no desde lo literal, sino desde lo simbólico: la calma, los ciclos, la fuerza y la fragilidad que conviven en ella. Durante el proceso entendí que no se trataba de controlar cada detalle, sino de permitirme fluir. Al dejar de lado el perfeccionismo, descubrí que lo más valioso era crear desde lo que sentía, lo que le dio autenticidad al proyecto y me permitió conectar más con él. El resultado final no lo mido solo por la prenda, sino por lo que logró transmitir. Escuchar a otros decir que les generaba sensaciones me hizo comprender que el verdadero propósito estaba cumplido. Ese impacto emocional fue más importante que cualquier acabado o técnica, y me reafirmó que el diseño no siempre se trata de vestir un cuerpo. También puede ser un puente entre lo interno y lo externo, entre lo personal y lo colectivo. Al final, lo esencial fue descubrir que lo más poderoso del diseño nace desde adentro y tiene sentido cuando logra tocar a los demás.
Medusa
Medusa fue un ejercicio de estilismo, laminado y peinado que partió de un concepto posthumanista fusionado con la inteligencia artificial. No se trataba solo de crear un look, sino de indagar en cómo lo humano y lo tecnológico pueden dialogar para dar lugar a nuevas formas de belleza. El resultado fue una propuesta que oscilaba entre lo orgánico y lo digital, lo sensible y lo artificial, como un espejo de las tensiones del presente. El proceso estuvo marcado por la exigencia y la incertidumbre. Hubo momentos de presión donde sentí que todo podía derrumbarse, pero precisamente en esa tensión aprendí a confiar en mí y en los diferentes pasos que el proyecto pedía. Descubrí que no siempre se trata de controlar cada detalle, sino de abrirse al flujo del trabajo y aceptar que el diseño también se construye en medio del error, la prueba y la intuición. Medusa me dejó una lección que va más allá del resultado visual: me enseñó a sostener ideas complejas y a entender que lo esencial está en la transformación interna que generan los procesos. Aprendí que la fuerza no está en alcanzar una perfección rígida, sino en la capacidad de confiar, adaptarse y encontrar autenticidad en lo inesperado.

Styling: Juana Bustamante y Julieth Giraldo Modelo: Valentina Sanchez Fotografía: Jairo Mauricio Velasquez

Styling: Juana Bustamante y Julieth Giraldo Modelo: Valentina Sanchez Fotografía: Jairo Mauricio Velasquez

Styling: Juana Bustamante y Julieth Giraldo Modelo: Valentina Sanchez Fotografía: Jairo Mauricio Velasquez

Styling: Juana Bustamante y Julieth Giraldo Modelo: Valentina Sanchez Fotografía: Jairo Mauricio Velasquez

Styling: Juana Bustamante, Valentina Builes, Sofia Ochoa y Julieth Giraldo Modelo: Jose Pinzon Fotografía: Jairo Mauricio Velasquez

Styling: Juana Bustamante, Valentina Builes, Sofia Ochoa y Julieth Giraldo Modelo: Jose Pinzon Fotografía: Jairo Mauricio Velasquez

Styling: Juana Bustamante, Valentina Builes, Sofia Ochoa y Julieth Giraldo Modelo: Jose Pinzon Fotografía: Jairo Mauricio Velasquez

Styling: Juana Bustamante, Valentina Builes, Sofia Ochoa y Julieth Giraldo Modelo: Jose Pinzon Fotografía: Jairo Mauricio Velasquez
Candy Kalon
Fue uno de los proyectos más desafiantes y transformadores que he realizado. Crear una peluca desde cero y dar vida a un personaje drag me sacó completamente de mi zona conocida. Fue un aprendizaje técnico, pero también simbólico, porque cada material y cada paso representaban más que un simple objeto: eran parte de un proceso de construcción de identidad. Entendí que el drag va más allá del maquillaje: es presencia, expresión y libertad. Aunque trabajamos bajo presión, el proceso fue profundamente enriquecedor. Me frustré, aprendí, me superé y terminé orgullosa de lo que logramos juntas como equipo. Candy Kalon me enseñó que el diseño también puede ser una forma de liberación. Me permitió explorar otra parte de mí: más teatral, más fuerte y, sobre todo, más libre.
